Mostrando entradas con la etiqueta Incorrecciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Incorrecciones. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de diciembre de 2012

Las prisas

   "No hay peor noticia que la que no llega a tiempo", me decían los jefes en mis años de reportero. Bueno, bien, de acuerdo. Vale que todos tenemos prisa, aunque a menudo no sepamos por qué o para qué. Siempre hay alguien que se dirige a toda velocidad hacia un semáforo en rojo. En periodismo, además, la prisa es una herramienta de trabajo, como el portátil o la cámara de fotos. Hay que ir siempre a toda velocidad, no sea que el semáforo se ponga en verde y nos pille perdiendo tontamente el tiempo.


   Vayamos, pues, con prisa. Sin tiempo que perder. Pero me temo que la peor noticia, hoy (como ayer), no es la que llega tres minutos tarde, sino aquella que no se entiende. Por ejemplo, esta en la que en un titular asegura que "se suspende la huelga", mientras que el urgente de arriba mantiene exactamente lo contrario. Lo urgente es lo último, se dirá, y por tanto eso es lo que vale. Pues no. Esta vez, no. 
   Tendemos a un periodismo en el que no importa demasiado esta clase de errores. Entendemos que el periodista tenía prisa. Lo comprendemos. Ni siquiera nos molesta el error. Nos hemos acostumbrado a que estas cosas pasen. Y pasan. Vaya si pasan. Lo peor de todo: no sé si la tolerancia y la comprensión de los lectores tiene algo que ver con la credibilidad de los periodistas. Algo sospecho, pero no estoy seguro.

jueves, 25 de octubre de 2012

"Yo soy de los que creo..."

   Una hipotética historia de la redacción periodística debería considerar esta idea: después de unos siglos de escritura personal, ajena a rutinas y pautas profesionales, el periodismo del siglo XX descubrió la objetividad. La adoró incluso. Buscó y premió la desaparición del autor. Sin embargo, en el último tramo del siglo pareció cambiar la tendencia. Lectores, oyentes y espectadores pedían cada vez más subjetividad. La noticia se hizo crónica (cuando no crítica), el texto informativo se esforzó por hallar nuevos ángulos, se ensalzó el punto de vista original, la columna se atrincheró en la firma y los egos se expandieron por doquier. Finalmente, ya en el siglo XXI, llegó la extrema confusión, la mixtura total de géneros y estilos. Los medios digitales han tomado nota de Facebook y Twitter: mejor si es breve, contundente y personal.    
  Está de moda la exhibición del yo, está de moda el intercambio masivo de juicios de valor categóricos -mejor si no superan los 140 caracteres-, está de moda contar qué piensas, qué opinas, qué sientes... He ahí la tendencia. Y bien está que así sea (aunque una buena amiga, a propósito de un asunto similar, dice que "es mejor hacerse el despistado que aceptarlo"). Dejémoslo constatado, entendido y casi aceptado. A fin de cuentas también yo sostengo un blog sobre escritura periodística plagado de referencias personales. 
    Sin embargo, todo lo anterior no debe condenarnos a permenecer impasibles ante ciertos excesos. Subrayo aquí uno evidente: "yo soy de los que creo que". Ya resulta casi siempre absurda, por innecesaria, la introducción "yo pienso que". Pero aún más absurda, redicha (pedante) y egotista es la fórmula "yo soy de los que (...)". Lo lógico sería añadir ahí, al final de la cláusula, el verbo "creen": de entre un grupo ("el grupo de los que creen algo"), me señalo y destaco ufanamente a mí mismo. De poco sirve luchar contra el espíritu de una época. Conforme, bien está: "yo soy de los que creen que este tipo de expresiones son ridículas". Quizá innecesario y pretencioso, pero correcto. Lo malo es que, en lugar de "creen", hay quien dice y escribe "creo". Así, en primera persona del singular. La apoteosis del ego: "yo soy de los que creo". Yo, yo, yo, yo, yo... El paso siguiente debería ser este: "yo soy de los que yo creo que (...)". Etcétera.

martes, 25 de septiembre de 2012

Ortografía y desidia


   Este sábado, 22 de septiembre, llegó con salvajes urgencias domésticas. Demasiado trabajo acumulado. Demasiados problemas que resolver. Era, en resumen, uno de esos días en que el lector profesional de prensa se siente con el absurdo derecho a ojear periódicos. Qué tontería. Como si los periódicos estuvieran dispuestos a dejarse despachar en apenas cinco o diez minutos... 

martes, 5 de junio de 2012

Condicional periodístico

   Leo en un periódico deportivo el siguiente titular: "Colocan a Mario Gómez como el máximo goleador de la Eurocopa". Noticia del lunes 4 de junio. La Eurocopa comienza el 8 de junio. Ya estamos pensando en quién será el máximo goleador del torneo allá por el 1 de julio, cuando se dispute la final.  
   En la edad de oro del periodismo, los medios de comunicación contaban qué había ocurrido. Sin más. Como mucho intentaban explicar el significado social, político o económico de los hechos que se detallaban en las noticias. En ese periodismo clásico y ortodoxo, ni siquiera a la facción más gamberra del oficio le desvelaba el porvenir. El futuro era solo cuestión de adivinos, opositores a notaría o editorialistas con aspiraciones políticas. El rumor -se explicaba en Facultades y redacciones- no era noticia.
   Sin embargo, un día los hechos comenzaron a resultar insípidos. Florecieron los confidenciales. Los diarios serios se atestaron de fuentes anónimas que aventuraban hipótesis. Miles de hipótesis. Y de todo tipo: sobre el futuro (como es lógico), pero también sobre el presente y el pasado (lo cual invitaba ya a reclamar una discreta intervención del patólogo de guardia).



   En ese nuevo tiempo, que alcanza hasta hoy mismo, triunfa el llamado "condicional de rumor". Es este un invento tan extraño para la lengua española como familiar para el periodismo. Por algo lo denominan también "condicional periodístico". Mucho cuarto poder, mucha responsabilidad social, mucho perro guardián y demás cantinelas... Pero al final lo cierto es que esta profesión ha servido para nombrar un solecismo.

jueves, 10 de mayo de 2012

Anotaciones para un texto cualquiera (leído con cierta calma)


9 Mayo 12 
MADRID- La protesta por los recortes en la educación está en la calle. Mañana está programada [¿PARA MAÑANA?] una  jornada estatal de lucha estudiantil contra los ajustes del Gobierno en la Educación pública y el aumento de las tasas en la universidad con unos setenta actos de protesta en toda España, encierros y caceroladas además de un «velatorio por la Educación pública». El próximo día 22 está prevista [¿PARA?] una manifestación a nivel nacional con apoyo de los principales sindicatos del sector. Pero [FALTA COMA] precisamente, los líderes sindicales estudiantiles que agitan la protesta y que instan al resto a salir a la calle no son el mejor ejemplo a seguir [ANGLICISMO O GALICISMO, COMO PREFIERAS]. Así, hay representantes de los sindicatos  que llevan 10 años estudiando una carrera, otros que habiendo acabado sus estudios siguen representando al alumnado [REVISA LA SINTAXIS: S.P.] y hay hasta quien ha profesionalizado la condición de representante de los estudiantes y cobra un sueldo de la universidad y de la Agencia Nacional de Evaluación de la calidad [¿CALIDAD SIN MAYÚCULA INICIAL?] de los títulos, que depende del Ministerio de Educación [¿HAS PREGUNTADO AL MINISTERIO POR QUÉ PAGA ESE SUELDO?]. Hay quien ha estado envuelto en reyertas y agresiones a policías [¿ASÍ, SIN MÁS DETALLE? ¿LO DEJAS PARA EL FINAL? ¿POR DARLE UN POCO DE EMOCIÓN?] y lo que resulta más inexplicable [REVISA LA SINTAXIS, POR FAVOR]: ¿qué hace el Sindicato de Estudiantes liderando una campaña contra la represión sindical de los trabajadores de Mitsubishi en Venezuela? ¿Es misión de un sindicato de estudiantes firmar manifiestos en  favor de los astilleros en Gijón, como así hizo [PRIMERO LA PREGUNTA RETÓRICA Y LUEGO, COMO COLETILLA FINAL, LA CONSTATACIÓN DEL HECHO QUE LA SUSCITA: CURIOSO INDICIO DE LA IMPORTANCIA RELATIVA DE INFORMACIÓN Y COMENTARIO EN EL TEXTO]? ¿Qué sentido tiene que la secretaria general del Sindicato de Estudiantes de Asturias acudiera a Venezuela como la «camarada Beatriz» a apoyar la reelección de Chávez en representación de la organización de estudiantes? [¿CUÁNTO COSTÓ ESE VIAJE? ¿QUIÉN LO PAGÓ?]

miércoles, 25 de abril de 2012

Enlazando que es gerundio

   Lectura y corrección en grupo. En uno de los textos, este enunciado: "(...) ha dejado atrás a Nicolas Sarkozy con un 27’7% de los votos, siendo la primera vez que un presidente pierde en la primera vuelta de las elecciones". Analizábamos la escritura con imágenes para televisión, así que tampoco era el momento de explicaciones muy detalladas. Sin embargo, un demonio interior me impide pasar de largo.
   - Por cierto, ¿habéis visto ese gerundio, "siendo"...? ¿Es correcto utilizarlo así, como está en esa frase?

sábado, 7 de abril de 2012

Alud de nieve

   Escritura de la obviedad: alud es, en primer lugar, "una gran masa de nieve se derrumba de los montes con violencia y estrépito". 

    ¿Por qué la página principal de lavanguardia.com recurre a ese "alud de nieve" (que curiosamente desaparece luego en el titular del enlace? Reiteración innecesaria, redundancia, obviedad... Pero casi me sorprende aún más -por obvia, redundante e innecesaria- la segunda entrada del término "alud" en el DRAE: "masa grande de una materia que se desprende por una vertiente, precipitándose por ella". Para colmo de evidencias, el diccionario académico aclara que el término se utiliza también en sentido metafórico. Faltaría más. Me gustaría pensar que ese "alud de nieve", tan periodístico (véanse los titulares extraídos el 17/02/2012 de elpais.com y abc.es), solo es un recurso irónico para proclamar que a veces no se escribe metafórica ni vanamente.